QUIÉRETE TAL CUAL

QUIÉRETE TAL CUAL

Siempre me sentí fea. Cuando fui adolescente era súper flaca, tenía un cabello gigante y no tenía las posibilidades de comprar algo decente para ponerme. Solo me daba cuenta de estos temas cada vez que alguien me lo decía para molestar, algún chico, de aquellos que nunca faltan, o alguna chica que te había tomada rabia, solo porque si. Empecé a cuestionarme todo y no fue una etapa fácil.
Crecí como pude y encontré en mi camino mil oportunidades, que con mi casi nula experiencia, tomaba y muchas veces me encontraba con realidades poco agradables. Y me sentía tan mal conmigo misma, que no veía mis méritos, me había enfocado en lo que me faltaba.
Hoy sé bien, que no me observaba, me había anulado, porque solo había comenzado a mirar lo que no tenía. Y esto te cala hasta el último recóndito de tu corazón.

 

Cuando fui creciendo, dentro de mis diferentes etapas, me cuestionaba todo, si era una buena madre, si había hecho lo suficiente para ser profesional, si era una buena hija, y si después de un divorcio podría tener el derecho de volver a intentarlo. Seguía las reglas, lo que estaba destinado para mi, nunca me detuve a pensar en lo que yo quería, en lo que yo tenía, en lo que yo sentía.
Y comencé con la búsqueda de una perfección completamente inexistente; después de mucho me encontré conmigo misma, a lo largo de todos estos años, y en cada situación, observe que cada persona, las bien emponderadas profesionales, o las madres abnegadas, o las hijas que se quedaron al lado de sus padres olvidándose de ellas, o las esposas perfectas, como las cuales yo deseaba ser en alguna etapa de mi vida, tampoco eran tan felices como parecían, también se veían algún defecto, tanto o más que yo, todo esto, concluyo, ocasionado tácitamente por nuestro «bello»contexto social, el que dicta como “deberíamos» ser.

 

Me costó muchos años darme cuenta, simplemente, que la vida es un aprendizaje constante. Hoy a mis 41 años, sé con mucha claridad, que somos diferentes y únicos. Estamos creados para ser felices, y solo depende de nosotros encontrarnos con nuestra tan añorada felicidad, porque aunque no lo creas está dentro de ti. Empecemos por querernos tal cual somos. Quiérete, date un tiempo, quiérete, piensa en ti, quiérete, engríete a ti mismo, aunque solo sea 15 minutos al día, que sea ese tiempo tuyo y hazlo único.

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