ADIÓS 2020

ADIÓS 2020

Te robaste muchos sueños querido 2020.

Te llevaste a mi madre y casi a mi esposo, en mi memoria quedará todo lo vivido hasta el día que cierre mis ojos. Visto de negro desde aquel 25 de agosto por respeto a lo que perdí, a todo aquello que hoy no tengo, por ella, que se bien, me protege como siempre lo hizo en vida.

Llanto, dolor, odio, culpa, rencor, son unas de las cuantas cosas que sientes ante la perdida de alguien tan importante. Mi vida se convirtió en llamadas interminables, no poder hacer nada mas que esperar una bendita timbrada y solo al final, darte cuenta que no podrás volver a ver a la persona que te entrego su vida entera.

Vivir momentos de desesperación constante por un largo periodo de tiempo, al punto de creer que no tendría fin, es casi imposible de describir, tendrías que vivirlo. Mi esposo volvió, pero nadie volvió a ser la misma persona. 

El hecho de siempre pensar en que pudiste hacer las cosas de diferente manera, para que aquello tan doloroso, no se diera, piensas en todo lo que pudiste hacer de otra forma, para cambiar ese destino que no deseas, pero es cierto, nada está bajo tu control, aunque momentáneamente lo creas, todo sucederá porque es como tiene que ser. 

¿Difícil? Muchísimo. Decidí abandonarme por los dos meses y un poco más, que viví este calvario, luego empecé a querer apoyar en todo lo que pudiera, retome el blog y decidí darme de lleno a esa parte tan dejada de lado,  mucho más antes, que hoy: el lado espiritual.

El 31 de diciembre, hoy, a las 12 se acabará el color que representas en mi vida querido 2020, para volver a darle los tonos de esperanza que merece este nuevo año, aunque incierto, queda una luz de esperanza para todos los que necesitamos volver a empezar. 

Este tipo de vivencias es de aquellas condiciones más duras de poder sobrellevar, sin embargo se puede cambiar el contexto aceptando situaciones y no luchando con ellas, mirando tu interior y no lo que te rodea y sobre todo y lo más importante: nunca perder la fe.

Solo el tiempo,

Te repone

Te cambia 

Te ayuda analizar con madurez

Te hace recapacitar y darte cuenta que el dolor siempre trae consigo una enseñanza.

Adiós 2020, te irás con lo mejor que la vida me dio, pero jamás con la esperanza de una vida mejor.  

Madre perdóname,

Por no quererte más.

Por no mirarte más. 

Por no gozarte más.

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