MAMÁ, NO TE OLVIDES DE TI

MAMÁ, NO TE OLVIDES DE TI

Soy mamá de tres varones y una mujercita pequeña que hace por todos ellos juntos. Tengo en mi vida a dos mujercitas maduras que he querido como hijas propias y por quienes no dudaría en dar la vida misma, ellas se lo merecen.
Es totalmente cierto que como mamás estamos más exhaustas, estresadas e interminablemente cansadas, sobretodo en los primeros dos años de nuestros pequeños y a pesar de cierta independencia conforme crecen, es una tarea que no tiene fin, cambia en sus formas con el tiempo, pero no se acaba jamás. Un trabajo sin fecha final de contrato.

 

Mamá, no te olvides de ti, no te olvides lo que un día fuiste, aquella mujer llena de sueños por realizar. Tú, la que conquistó el mundo, tú, la que conquistó al hombre que esta a tu lado, tú, la que culminó esos estudios que por un momento pensaste dejar, tú, que has afrontado todo lo indecible para seguir manteniendo tu familia, tú, que luchaste hasta el fin para lograr aquel reconocimiento negado, tú, que tomaste decisiones muchas veces que te hicieron llorar a mares junto a tu almohada, pero seguiste adelante. No te abandones nunca.
¿Hoy, te abandonas?, porque tienes un bebé, dos pequeños o tres que te tienen sin aliento. Porque trabajas el día completo y solo deseas llegar a tumbarte en la cama. O porque los hijos han crecido, se están retirando de casa e hiciste, de este, tu trabajo principal y hoy se acaba. No te lo permitas, no te lo permitas nunca, porque un día voltearás y simplemente no te reconocerás, y habrás perdido mucho tiempo, un tiempo que jamas volverá.

 

Por todo lo que fuiste algún día y absolutamente por ti, regálate un tiempo, no importa la cantidad, así solo sean 5 minutos de tu día. Da un paseo y disfruta de ese momento. Coloca color a tus labios y a tus mejillas, sonríe aunque te pese el alma, hazlo y observa cómo miras la vida hasta de otro color. Saca una cita en el salón y relájate. Usa ese perfume que guardas para la ocasión especial, la ocasión especial es contigo. Escápate con tu pareja y vuelve a sentir el fuego que hay en ti. Busca algún curso que lleves a tu ritmo y que encienda esa pasión que hay en tu corazón. Busca y encontrarás. 
No pretendas dar todo de ti ni te consumas por años en ese afán. No existe madre perfecta, ni escuelas para serlo. Solo existe ese gran amor que nace por tus hijos, con todos tus errores y aciertos. Disfruta cada momento de felicidad que ellos te dan y observa sus sonrisas, quédate con ello. Pero ten por seguro que si no te das un espacio, llegará un momento en que no puedas más, y solo desearas salir corriendo y simplemente no podrás, porque este es un trabajo sin fecha final y al que no puedes renunciar.

 

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