VIDA DE MIS SUEÑOS

VIDA DE MIS SUEÑOS

Muchas veces me detengo a pensar en esa niña que fui. Soñadora constante, invencible campeona de batallas, viviendo dentro de castillos dorados, corriendo con vestidos largos y vaporosos, valiente frente a desalmados egoístas, una niña que nunca se detuvo en sus sueños. Era imparable a ojos cerrados; cuando los abría, podía ser tan imperceptible que no sabias si había llegado al lugar donde estabas. Era tímida, callada e interactuaba poco.
Había un árbol muy grande en la casa del vecino, siempre terminaba allí durante el tiempo que salía a jugar en la puerta de mi casa. Ese árbol fue testigo mudo, de cada deseo que pedía al cielo, de mis extensas miradas perdidas deseando que un milagro ocurriera, de aquel anhelo incesante de tener un poco de paz. Hoy recuerdo, que muchas veces me he sentido muy mal por haber deseado, bajo aquel árbol, no haber crecido ni nacido dentro de mi familia. No podía comprender muchas cosas a tan corta edad. Hoy soy paciente conmigo misma y entrego hoy a aquella niña, mi niña, un poco de esa paz que tanto buscó.

 

 

Tu niñ@, que fue quien percibió, captó, y absorbió cada detalle de su vivencia en los primeros años, quizás aún gobierne tu vida actual, ¿te pusiste a pensar en ello? Obsérvate y pregunta quién reacciona, e indaga dentro de ti. Quizás esas molestias hacia otras personas: tu pareja, tus hijos, tus amigos, tus colegas, tus familiares, son producidas por todo lo que no pudiste hacer, decir o reclamar cuando eras niñ@. Piensa si reacciona el adulto o tu niño interior y observa tu vida misma y solo tú, llegarás a la respuesta.

Esta vida está llena de sorpresas y estoy convencida que los sueños se hacen realidad, nunca como tú anhelas o esperas, siempre llegan de maneras muy diferentes e inesperadas pero todo y absolutamente cada uno de tus sueños llega. No te preguntes cómo ni te desvivas en saber los porqué, disfruta y vive cada una de sus manifestaciones, muchas veces imperceptibles a nuestras miradas de adultos; regresa a esa inocencia de niñ@, pero nunca permitas que sea tu niño interior que gobierne tu vida adulta.

 

 

Cuántas veces reaccionamos de manera inconsciente, es el mejor momento de tomar conciencia plena de nuestros actos y reacciones, e indagar hacia dentro. Sin buscar culpables ni responsables ni tener la razón, todo está dentro de ti, busca y encontrarás.
Será la única manera de tomar responsabilidad de nuestros actos, de cada uno de ellos hasta el más pequeño.

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