Y TANTO MIEDO QUE TUVE

Y TANTO MIEDO QUE TUVE

Ahora que observo un poco atrás, veo todos los miedos que me consumieron por años. No me atrevía a hacer nada, o mucho. Lanzaba lánguidas gotas de todo lo que tenia para dar. Y aunque hoy todavía tengo algunos miedos, estoy mas dispuesta, mas atrevida, mas lanzada.
Me he refugiado por largo tiempo en personas, cosas, momentos, sin darme cuenta. No enfrentar mis propios miedos solo me sumaba en profunda frustración y tristeza, y muchas veces la tristeza la convertía en enojo. Bien dicen que el enojo es el disfraz de la tristeza, en su máxima expresión.
El miedo te paraliza, te envejece, te destruye y también te enferma. Saber que el miedo solo se encuentra en nuestra mente, no fue nada fácil de asimilar, aceptar y cambiar. Retirarme de esa zona de confort en la que me encontraba por tanto tiempo, es un proceso que aun sigo manejando, pero con grandes avances.

 

 

Dejar ese miedo me permitió conocer personas maravillosas, tener la vida que hoy tengo, llegar a una profesional que me llena, mejorar relaciones y sobre todo y ante todo conocer todo el valor que tengo dentro de mi.
¿Qué es fácil en esta vida? Pues nada. Y si fuera así, que aburrida seria. Cuando tienes retos, lo mas rico siempre será enfrentarlos, idear la manera de llegar, colmarte de ideas sin parar. Y si profundizas un poco mas, realmente te darías cuenta que los obstáculos te los pones tu mismo, el desanimo también. Porque aunque este sucediendo todo para no llegar a lo que deseas, aquello que denominarías como mala suerte o mal momento, si observaras bien, se convertiría en ese mínimo lado positivo, en enseñanza, y llegarías a la conclusión de que todo tiene su tiempo, su lugar y propósito.

 

 

La vida nos da armas, oportunidades y caminos, somos nosotros quienes debemos tomarlas o dejarlas ir. ¿Estas enfrentando los miedos que se encuentran solo en tu mente?

 

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